Salud

Los juguetes ruidosos, un riesgo para los más chicos

Se acercan las fiestas y para muchos las vacaciones familiares, dos situaciones que en las familias con chicos propician la llegada de nuevos regalos –por lo general juguetes- y la ocasión perfecta para la utilización de éstos, sobre todo cuando hay viajes largos por delante.

Si bien cada vez son más las opciones lúdicas que tienen los más chicos, también es mayor el peligro de que se produzca daño acústico, sobre todo porque la mayoría de los juguetes llevan pilas y consisten en reproducir sonidos, o estimular a que el niño los haga.

Aunque la estimulación sonora es beneficiosa para el desarrollo de los más chicos, es clave que tanto los padres como las maestras de guarderías y jardines o los cuidadores controlen que el volumen no sea excesivo, porque de lo contrario pueden generarse problemas auditivos a largo plazo.

Tal es así que según la Organización Mundial de la Salud (OMS) las causas de la pérdida de audición en la niñez son diversas, pero en el 60% de los casos son prevenibles si se toman determinadas precauciones.

En este sentido, es recomendable que los juguetes de los niños no superen los 80 decibelios (dB); del mismo modo que es tarea de los padres comprobar el volumen de un juguete antes de comprarlo o de dárselo al niño, contando inclusive con aplicaciones diseñadas para ese fin.

Si no hay una forma mucho más simple: hay que reproducir el sonido y si éste es fuerte para nosotros, los adultos, indudablemente lo será para el niño. Esta es una recomendación de la American Speech, Language and Hearing Association (ASHA) para prevenir la pérdida de audición, que es una problemática acumulativa y gradual.

Por su parte, Mónica Matti, fonoaudióloga y asesora de Gaes Centros Auditivos explicó que: “a diferencia del adulto, el sistema auditivo de los niños se encuentra en una etapa de desarrollo que los hace más sensibles a los ruidos de su entorno. Por lo tanto, si se los expone a ruidos fuertes durante un tiempo prolongado se pueden provocar lesiones en el oído permanentes que generalmente se identifican con el paso de los años”.

Otro tip importante a tener en cuenta para evitar generar un daño en el sistema auditivo de los niños es leer las instrucciones de los juguetes que utilizan y disminuir el volumen de ser posible.

También se recomienda reducir la exposición de los niños a juguetes que emiten sonidos fuertes o que se aproximan al oído (en caso que no sea ese tipo de juguete pero los vemos que igual se lo ponen en el oído hay que corregir esa conducta), además de controlar el volumen de dispositivos electrónicos a los que tienen acceso ya sean tablets, celulares o televisores que se encuentren en espacios comunes.

“La tolerancia al ruido no está relacionada solamente a los decibeles que emite el juguete, por lo que también es necesario considerar el tiempo de exposición a dicho ruido. Como los niños no suelen controlar estas variables, es importante que los adultos tomen las precauciones por ellos y controlen el uso de juguetes ruidosos”, completó Matti.

Finalmente, es recomendable realizar chequeos médicos anuales con especialistas, ya que cuanto más rápido se identifique una pérdida auditiva, mayores son las posibilidades de prevenir un deterioro auditivo mayor y que el niño tenga un desarrollo normal.

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