Salud

Coronavirus y pérdida de olfato: la opinión de una especialista

La Dra. Graciela Soler es otorrinolaringóloga, especialista y pionera en Argentina en el estudio del olfato y gusto. Además, como directora y fundadora del Grupo de Estudio de Olfato y Gusto (GEOG) escribió diversos libros y es una entusiasta estudiosa del tema.

Por eso, debido a la gran cantidad de noticias que dan cuenta de la relación entre el coronavirus –tema excluyente en la salud hoy en día – y la pérdida del olfato, decidimos contactarla para conocer su opinión.

“En principio, la documentación que tengo para poder explicar este tema tiene que ver con las últimas noticias, que son muy vagas digamos porque se trata de estudios iniciales”, comenzó diciendo la integrante del Clinical Olfactory Working Group (COWoG), grupo internacional de investigadores apoyado por la European Rhinological Society. e integrante de la Global Consortium for Chemosensory Research (GCCR), grupo creado por el Dr. Thomas Hummel y colaboradores, actualmente investigando al COVID-19 y su relación con el olfato y el gusto.

Justamente, una de las cosas que según la Dra. hay que esperar son los resultados de este estudio global creado por el Dr. Hummel, que logró reunir a todos los especialistas del mundo en olfato y gusto: hay médicos, psicólogos experimentales, biólogos, biólogos moleculares, nutricionistas, farmacólogos, bioquímicos, químicos, chefs, perfumistas, foniatras, y otras especialidades.

 “¿Cómo surge la supuesta relación entre el coronavirus y el olfato y gusto? los pacientes que daban positivo y estaban con síntomas leves y en aislamiento, por las redes sociales o en entrevistas en radio y TV, empezaron a hablar de la falta de olfato y gusto. También comenzaron a llegar comunicados de centros de ORL, Rinología, Neurología y ciencias afines a la investigación biomolecular y a nivel clínico. Por todo esto empezó a decirse que la pérdida de olfato era un síntoma precoz o el primer síntoma del virus. Por ende, que un paciente con anosmia e hipogeusia era un paciente con COVID-19 hasta demostrar lo contrario”, relató la especialista.

Como consecuencia, se crearon grupos de científicos, médicos y profesionales relacionados con los sentidos químicos, olfato y gusto para dilucidar qué es lo que está pasando con este tema.

“En Facebook yo publiqué varios informes sobre mi experiencia en el tema, aunque no con COVID-19, sino con una causa muy frecuente (16-32 %) de alteraciones del olfato y gusto pos VIRAL, o URI (upper respiratory infection) o URTI (upper respiratory tract infection) o PVOD (post viral Olfactory disorders)”, comentó Soler.

Lo que se sabe, en general, es que virus neurotropos atraviesan desde el medio ambiente las fosas nasales y llegan al epitelio olfatorio. Consecuentemente, dañan las neuronas olfatorias en diferentes grados; y a menos neuronas, menos olfato.

También varios estudios refieren que los virus siguen hacia el cerebro, produciendo daño en las neuronas del bulbo olfatorio. En la primera y debido a la regeneración de estas neuronas a partir de células madre, puede haber recuperación de la función olfatoria; en la segunda, esto no es posible.

Según Hummel y colaboradores, más de 200 tipos de virus pueden ocasionar daño o lesiones a las neuronas olfatorias, pero entre los más comunes están estas 6 familias: virus de la influenza, parainfluenza, rinovirus, coronavirus, adenovirus y virus respiratorio sincitial.

Respecto a cuales son las patologías prevalentes y sus consecuencias, se conoce que las alteraciones olfatorias pueden ser, a nivel cuantitativo, una pérdida parcial del olfato o hiposmia, que es lo más frecuente y en menor frecuencia, anosmia o pérdida total del olfato. También se asocia  a hipogeusia o pérdida parcial del gusto.

La ageusia, por el contrario, es muy rara y suele darse en patologías de la cavidad oral o en terapias contra el cáncer: quimioterapia, radioterapia.

“Con respecto al gusto, la falta que refieren los pacientes en general es falta de ‘sabor’, que está compuesto por una sensación dada en un 80 % por el olfato que aporta el aroma de lo que se ingiere y otras sensaciones que son contribución del a través de las cualidades de textura, temperatura, viscosidad, astringencia”, explicó la especialista.

Como consecuencia de estos síntomas, se pueden observar pérdida de peso, malnutrición, miedo a no poder sentir un escape de gas, ingerir alimentos y/o bebidas en mal estado, no darse cuenta de un incendio hasta no ver las llamas, depresión, aislamiento, alteraciones emocionales.

Las alteraciones del olfato y gusto de causa pos viral o urti (upper respiratory tract infection), generalmente se traduce en:

*hiposmia, pérdida parcial del olfato.

*anosmia, pérdida total del olfato.

*normosmia, olfato normal.

*ageusia: falta total de gusto, es lo que refiere el paciente, pero en realidad lo que tiene, es hipogeusia.

*hipogeusia: pérdida parcial del gusto.

*la hiposmia es más frecuente  que la anosmia.

*la recuperación espontánea se da entre un 30-37 % de pacientes.

*se puede sumar a estos números + 41-61 %, con el tratamiento con ácido tioctico.

*y + 29-40 % con rehabilitación olfatoria (ejercicios con olores).

Respecto al coronavirus, teniendo en cuenta unas pocas declaraciones en medios periodísticos, en Europa, los pacientes refieren mejorar en 1 a 2 semanas, posteriores al inicio del cuadro de pérdida del olfato y el gusto. Algunos dicen que recuperan primero el gusto. Otros que sí recuperan en ese tiempo el olfato, en forma lenta y progresiva.

Puntualmente, sobre el coronavirus, el Dr. Sandeep Robert Datta, MD, PhD, profesor asociado de neurobiología en la Facultad de Medicina de Harvard refirió: “El hecho de que el COVID-19 no parece dañar directamente las neuronas maduras, y en cambio parece afectar más directamente la función olfatoria, tal vez a través del daño o la inflamación de las células de soporte y células madre, aumenta la posibilidad de que después de que la inflamación asociada con COVID-19 haya disminuido y el  tejido se ha reparado, la función de estas neuronas en la nariz puede recuperarse. Esa conclusión tentativa requiere una mejor comprensión de lo que realmente sucede en la nariz cuando el CoV-2 ataca el epitelio olfativo”.

Además consignó que se necesita aprender mucho más sobre el mecanismo de acción preciso a nivel celular.  Pero mientras tanto, dijo que es importante que los investigadores confirmen a nivel de población si la pérdida del olfato es una señal de advertencia temprana de COVID-19.

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