Salud

Cómo lograr un buen descanso

Quienes pasaron una o más noches sin dormir producto del insomnio –es decir esa sensación que aparece de repente y que no obedece a una causa concreta como, por ejemplo, tener un niño en la casa o una fiesta en el departamento del lado- saben lo molesto que es, no sólo en el momento en que transcurre, sino fundamentalmente al día siguiente.

Es que los seres humanos estamos programados para dormir y descansar de noche y trabajar, movernos, ejercitarnos, estudiar, pensar y demás de día.

Cuando ese equilibrio se altera, las funciones del organismo no trabajan como deberían, y es ahí donde surge la necesidad y la desesperación que puede llevarnos a tomar medidas erróneas como puede ser la automedicación.

En realidad, lo que hay que hacer es crear hábitos saludables que favorezcan e induzcan el sueño. A esto se le llama “higiene del sueño”. Recién si éstos no funcionan y previa consulta médica se puede optar por alguna alternativa farmacológica.

La primera de estas medidas es, como ocurre en los bebés y los niños, crear una rutina. Esto quiere decir que es conveniente acostarse más o menos siempre al mismo horario porque esto favorece el acostumbramiento del cuerpo.

Por otro lado es clave no hacer actividad física, comer copiosamente o tomar café después de una cierta hora. Por lo general se establece como patrón entre las 7 y 8 de la noche, pero la realidad es que si la persona cena más temprano, habrá que adelantar esa “prohibición”.

Otra cuestión fundamental es “preparar la habitación” bajando las persianas o cerrando las cortinas, y evitando estímulos visuales como la televisión, el celular, la tablet o la computadora.

También sobre el dormitorio, es importante que la cama sea cómoda y confortable y que se utilice para dormir. Esto quiere decir no comer o trabajar en ella.

Y respecto a cómo comportarse el resto del día, hacer actividad física –considerando la restricción horaria antes mencionada- es muy importante, así como también no hacer siestas de más de media hora, en caso que sean necesarias.

Todas estas medidas son fundamentales porque  dormir restablece el equilibrio físico y psicológico básico de las personas.

Cuando el sueño se altera al punto de afectar la calidad de vida de las personas, se está ante un caso de insomnio. Este puede ser primario, es decir, que no se identifica la causa o no se asocia a ninguna enfermedad, o secundario, en aquellos casos en los que aparece como consecuencia de alguna patología, trastorno, consumo de sustancias o factores ambientales o sociales.

¿Vos tuviste insomnio alguna vez?

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