Belleza y cosmética

LIFESTYLE: una reflexión por el día de la mujer

El próximo domingo 8 de marzo vamos a ¿festejar? una vez más el día de la mujer. Y por qué decimos festejar entre comillas… bueno porque el concepto de “celebrar” a las mujeres en un día en particular parece –al menos a priori- un poco demodé.

Sin embargo, tenemos que poner el ojo en lo positivo: en transmitir un mensaje de que estamos presentes, activas, luchando, conscientes. Cada una tendrá sus motivos, sus metas, sus horizontes y –sobre todo- sus fundamentos.

Pero lo importante es que ya no nos callamos más, ya no nos quedamos con el sueldo que nos proponen, no nos quedamos calladas en las situaciones que nos hacen quedar incómodas, ya no tomamos como “palabra santa” lo que nos dice el o la pediatra, etc.

El mundo cambió y las mujeres cambiamos con él, desde las generaciones más grandes que están, a su modo, aggiornandose hasta nuestras hijas que son las protagonistas de las obras de la escuela, que no temen hacer roles masculinos, que disputan la pelota, que no cuestionan los juguetes y que nos demuestran todos los días que pueden hacer todo y más.

¿Qué nos falta? En nuestra opinión, quizás dejar de pensar que por que nos homenajean nos menosprecian, salir de la estructura de que hombres y mujeres “tenemos que ser iguales”. Tener los mismos derechos –y obligaciones- no implica ser iguales; implica ser propios. Hombres y mujeres no tenemos que ser iguales, tenemos que ser complementarios.

Relajarse, disfrutar de nuestro rol, de nuestras fortalezas –gestar hijos y dar a luz es quizás la mayor, aunque esto no quiera decir que las mujeres debamos ser madres para completarnos sino que nos referimos a lo que el cuerpo es capaz de hacer- y potenciar cada una de ellas.

¡Vamos por eso!

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